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Comunicación agresiva: características y ejemplo

Comunicación agresiva

La comunicación agresiva es un estilo de comunicación que involucra el uso de lenguaje verbal y no verbal combativo y hostil, gestos exaltados y manipulación para beneficio personal.

Consiste en una forma de expresión de la violencia, que se manifiesta a través del lenguaje verbal y paraverbal de la persona. Es el extremo opuesto de la comunicación pasiva y también se diferencia del estilo asertivo, siendo este último el más recomendable.

La adopción de este tipo de comunicación suele producir un intercambio de información unidireccional. Es decir, el sujeto que se comunica de manera agresiva simplemente presta atención a sus propias expresiones, lo que resulta en una retroalimentación irrelevante por parte del interlocutor.

Cuando los diferentes participantes en el proceso comunicativo utilizan una comunicación agresiva, el intercambio de información tiende a basarse en reproches e ideas preestablecidas individualmente.

A diferencia de la comunicación no violenta (de la que ya hemos hablado), la comunicación agresiva generalmente no alcanza los objetivos propuestos por los procesos comunicativos, ya que no existe un intercambio bidireccional en su actividad. Por el contrario, este estilo de comunicación suele utilizarse para transmitir autoridad, exigencia o superioridad sobre el otro.

📝 Contenido del Artículo
  1. ¿Qué es la comunicación agresiva?
  2. Características
    1. No escuchar
    2. Metas personales
    3. Falta de empatía
  3. ¿Cómo es una persona agresiva?
    1. Comportamiento general
    2. Actitud
    3. Componentes verbales
    4. Entonación
    5. Componentes paralingüísticos
    6. Componentes paraverbales
  4. Ejemplo

¿Qué es la comunicación agresiva?

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La comunicación agresiva incluye uno de los tres tipos principales de comunicación: comunicación pasiva, comunicación asertiva y comunicación agresiva.

En esta modalidad comunicativa se hace especialmente destacable la unidireccionalidad del intercambio entre personas. Por lo tanto, el objetivo de la comunicación agresiva no es obtener retroalimentación informativa entre los participantes.

De hecho, la comunicación agresiva persigue objetivos opuestos al intercambio. Este modo de comunicación se utiliza para enviar mensajes bien definidos al destinatario sin recibir ningún tipo de respuesta u objeción sobre la expresión.

Cuando se utiliza una comunicación agresiva, los pensamientos e ideas o actitudes de los interlocutores son irrelevantes. El emisor sólo se centra en su mensaje, que trata de proyectar con la mayor fuerza e intensidad posible.

Características

Para hablar de comunicación agresiva se deben cumplir una serie de características básicas. Por lo tanto, este tipo de comunicación no se limita al uso de malas palabras, entonación alta o el uso de gritos u otros signos de fuerza.

De hecho, la comunicación agresiva a menudo se puede desarrollar sin que aparezcan palabras particularmente agresivas o intensas, aunque se suelen ver con frecuencia.

En este sentido, las tres características básicas de la comunicación agresiva son: la ausencia de escucha, la ausencia de empatía y la presencia únicamente de objetivos personales.

No escuchar

La comunicación agresiva se caracteriza principalmente por la ausencia de escucha durante el proceso comunicativo. Esto significa que las personas que utilizan este tipo de comunicación no escuchan a sus interlocutores.

La ausencia de escucha de la comunicación agresiva no solo hace referencia a la falta de escucha activa, sino que también implica una total falta de atención y comprensión del discurso del hablante.

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De esta forma, el emisor se limita a transmitir y proyectar sus mensajes, normalmente de forma fuerte e intensa, y rechaza por completo los elementos expuestos por los demás participantes.

Este hecho hace que la comunicación se base únicamente en las intenciones e ideas de uno de los participantes, ya que el discurso del comunicador agresivo no siempre tiene en cuenta la información emitida por los demás.

Metas personales

El hecho de que la comunicación agresiva no incluya entre sus elementos operativos la escucha no es en vano. De hecho, la ausencia de escucha responde a los objetivos que persigue el comunicador a través del intercambio.

En la comunicación agresiva sólo se observan objetivos personales; por tanto, el comunicador no tiene otro fin que enviar los mensajes que quiere transmitir.

Esto hace que la comunicación sea unidireccional y que la intervención de los participantes sea inexistente.

A diferencia del resto de procesos comunicativos, la comunicación agresiva no pretende llegar a acuerdos ni compartir información con los interlocutores. La única finalidad está en la transmisión del mensaje personal, que no se modifica por las respuestas de otras personas.

Falta de empatía

Finalmente, en la comunicación agresiva hay una falta total de empatía por parte del comunicador.

Además de que no se escucha el discurso del interlocutor, el individuo que utiliza este tipo de comunicación tampoco presta atención ni se preocupa por los efectos que su mensaje pueda causar.

De hecho, el único objetivo es satisfacer necesidades personales, por lo que las emociones, sensaciones o pensamientos que puedan originarse en el interlocutor no son elementos importantes.

Este último principio de comunicación agresiva hace que el intercambio sea frío y tenso. Durante el proceso comunicativo, no existe un vínculo de unión entre los participantes, que se muestran distantes y confrontados.

¿Cómo es una persona agresiva?

Cómo es una persona agresiva

La comunicación agresiva se manifiesta a través de todos los componentes del proceso comunicativo, abarcando tanto los aspectos verbales como los elementos paraverbales, paralingüísticos, de actitud y entonación.

Recuerda que los elementos que componen la comunicación agresiva no tienen por qué ser siempre los mismos. Asimismo, no siempre se expresan con la misma intensidad.

Así, una conversación con entonación baja y habla tranquila también puede ser un proceso comunicativo agresivo, dependiendo de los demás factores identificados.

Los seis elementos que determinan a las personas con comunicación agresiva nos permiten identificar este tipo de proceso comunicativo.

Comportamiento general

El comportamiento general se refiere a los aspectos globales que muestra el comportamiento de la persona al realizar el proceso de comunicación. Por tanto, no determina elementos específicos de la conducta, sino que establece componentes genéricos de la conducta.

En este sentido, el comportamiento general del comunicador agresivo se caracteriza por demostrar superioridad a través de sus acciones. El comunicador adopta una postura beligerante con el objetivo de que el interlocutor sucumba a su superioridad y adopte un rol obediente y sumiso.

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Por otro lado, el comportamiento general del comunicado también se caracteriza por ser agresivo e imponente. Las conductas realizadas no son neutras y pretenden aumentar la tensión de la comunicación para generar miedo y sumisión a los demás.

Actitud

El comportamiento general del comunicador agresivo pretende transmitir una actitud exigente y violenta. Esta actitud forma la base de la comunicación, ya que el objetivo principal del proceso comunicativo es transmitir una postura desafiante.

La actitud violenta se transmite a través de todos los mecanismos expresivos que tiene la persona, por tanto, no se limita al uso de la palabra.

De hecho, a menudo las actitudes exigentes de la comunicación agresiva se expresan a través de la entonación, el movimiento y el contacto visual. Aunque el contenido verbal puede limitarse a ser correcto para evitar una confrontación directa.

Por ello, a la hora de determinar una comunicación como agresiva, es muy relevante examinar qué actitud adopta el comunicador y qué tono utiliza en su comportamiento.

Componentes verbales

Los componentes verbales se refieren al contenido lingüístico utilizado en el proceso comunicativo. La comunicación agresiva, además de las razones utilizadas, se caracteriza por el uso masivo de imperativos.

Asimismo, se realizan muchas críticas al comportamiento de otras personas y se utilizan expresiones amenazantes. Estos elementos impiden la libre expresión de los interlocutores y apuntan a lograr objetivos personales en el proceso de comunicación.

Por lo general, la comunicación agresiva utiliza expresiones como “haz”, “deberías”, “mal”, “te iría bien en…”. Sin embargo, a veces se pueden utilizar palabras más neutras que solo se refieren a aspectos personales y necesidades individuales.

Por otro lado, la comunicación agresiva se caracteriza por hacer varias preguntas al mismo tiempo. De esta forma, el emisor transmite gran cantidad de información para responder en conjunto, con el objetivo de que los socios no puedan hacerlo.

Finalmente, cuando se les pregunta a los comunicadores agresivos, a menudo responden con otras preguntas o respuestas que no están relacionadas con la pregunta.

Entonación

La entonación de la comunicación agresiva se caracteriza generalmente por ser alta. El remitente suele utilizar una voz fuerte, fría y autoritaria. Asimismo, es común el uso de gritos o entonaciones acentuadas durante el habla.

El propósito de la entonación es que sea más fuerte y fuerte que la de los demás. De esta forma, la intensidad de la voz utilizada puede depender en gran medida de la entonación utilizada por los demás.

En la comunicación agresiva, el emisor no considera que el discurso de los demás cobre más protagonismo que el suyo, ya sea por el contenido o por la intensidad del sonido.

Componentes paralingüísticos

Los componentes paralingüísticos definen una de las principales características de la comunicación agresiva: el tiempo y la frecuencia del habla.

En la comunicación agresiva suele ser habitual que el emisor dedique un tiempo excesivo a hablar, acaparando la conversación.

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La finalidad de este elemento es dificultar la intervención del interlocutor, que tiene pocas oportunidades de hablar. De esta forma, el comunicador agresivo evita la participación del receptor, ya que lo único que quiere es enviar su mensaje.

Por otro lado, los comunicadores agresivos no suelen detenerse o permanecer en silencio durante todo el proceso comunicativo por las mismas razones que los anteriores.

Asimismo, es común el uso de una voz enfática y elevada que permite que el interlocutor interrumpa cuando toca el suelo.

Finalmente, cabe señalar que si bien la fluidez verbal de la comunicación agresiva es generalmente adecuada, muchas veces es excesivamente rápida, lo que la hace clara y carente de suficiente comprensión.

Componentes paraverbales

Finalmente, los componentes paraverbales también juegan un papel importante en el desarrollo de la comunicación agresiva, en este caso suelen enfatizar la expresión verbal, la postura corporal y los movimientos de las extremidades superiores.

En lo que respecta a la expresión facial, esta suele ser tensa. El ceño a menudo aparece fruncido y están acostumbrados a evitar las sonrisas y las expresiones cercanas.

La mirada de comunicación agresiva es directa a los ojos del destinatario; además, suele ser fijo y penetrante, mostrando actitudes desafiantes y de superioridad. A menudo, la intensidad de la mirada obliga al interlocutor a apartar la mirada por el malestar que genera.

La postura corporal de la comunicación agresiva es intimidante. Por lo general, no respeta la distancia íntima y se suele encarar la orientación con el interlocutor.

Por último, la comunicación agresiva suele ir acompañada de gestos y movimientos de lo más intensos y abundantes. A menudo se perciben como amenazantes y juegan un papel importante en la expresión de la actitud agresiva del comunicador.

Ejemplo

Ejemplo-comunicación-agresiva

La comunicación agresiva puede ocurrir en una variedad de contextos. También puede ser realizado por diferentes individuos con diferentes rasgos de personalidad.

Así, no existe un único tipo de comunicación agresiva. Esto puede tomar una forma diferente en cada caso, y presentar elementos diferentes en cada situación.

Con el fin de exponer las características de la comunicación agresiva y diferenciarla de otras formas de comunicación, a continuación se presentan tres ejemplos comunicativos que se pueden realizar en una misma situación.

"Una persona va a comprar y se da cuenta de que el vendedor le dio el cambio equivocado, devolviéndole menos dinero del que debería".

Respuesta 1 (comunicación asertiva): «Me diste cambio de menos, pagué con un billete de 20 euros y me diste cambio de 10, no te preocupes, todos nos podemos equivocar».

Respuesta 2 (comunicación pasiva) » Perdona, me parece que me diste menos cambio, aunque no sé si pagué con un billete de 20 o si era de 10″.

Respuesta 3 (comunicación agresiva): «Oye, te equivocaste. Pagué 20 billetes y me diste mal el cambio».

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